Kikimundo Kikimundo es un universo creativo al rededor del arte de la ilustradora y escritora alemana radicada en México Kiki Suárez. Irene y Gabriel pronto se casaron.

Irene Elisabeth Oberstenfeld nació y creció en la ciudad de Hamburgo en Alemania donde egresó de la carrera de Psicología. Posteriormente a través de diversos cursos continuó su formación como psicoterapeuta y se inició en el budismo y la meditación. En 1977, con la noticia de una herencia familiar y motivada por conocer el mundo, decidió hacer un viaje a México en compañía de una amiga, después d

e viajar por algunas ciudades norteamericanas y de recorrer algunas zonas del norte mexicano, las amigas, decididas a llegar a Guatemala, se detuvieron para hacer un descanso de dos días en San Cristóbal de Las Casas, un pueblo provinciano perdido en las montañas del sureste de Chiapas y ubicado en los confines de México. "Desde mi primer día en México supe que se me impondría la necesidad de cuestionar todo lo que anteriormente había aprendido, pensado y sentido hasta ese momento; que este país me forzaría a reevaluar lo que conocía hasta entonces. No sabía en ese momento que México llegaría a remodelar mi vida". Tampoco imaginó entonces que aquella parada en su viaje cambiaría su vida. En San Cristóbal conoció a Gabriel Suárez, un fotógrafo mexicano que había llegado a vivir al pueblo unos años antes, aquel encuentro fué desicivo "Entre los cohetes y la ebriedad patrióticos para celebrar la Independencia mexicana, el 15 de septiembre, conocí a mi futuro marido y todos mis planes se desbarataron". Con la dificultad del idioma y sin posibilidades de practicar su profesión en su nuevo hogar, Kiki, pseodónimo de Irene desde su niñez, comenzó a pintar como una forma de pasar el tiempo, sin imaginar que convertiría en su mayor pasión. Unos años después la pareja tenía tres hijos y había iniciado un proyecto que se convertiría en ito para la historia cultural de la región: La Galería, un café-restaurante y tienda-galería de arte, que pronto se volvió el lugar de encuentro de investigadores, arqueólogos, escritores, artistas y viajeros de toda nacionalidad y personalidades, comerciantes y habitantes locales que por primera vez convivían y se encontraban en un mismo lugar. La obra artistica de Kiki poco a poco fué madurando en recursos narrativos y estilisticos, autobiográfica muchas veces y cercana y universal en sus temas, convirtió la cotidianeidad y la experimentación plástica en elementos constantes de búsqueda. Técnicas como el grabado en cobre, el bordado, el collage, la acuarela y el acrílico, se convirtieron en recusos habituales de su extensa obra. La cultura mexicana también jugó un papel fundamental en sus creaciones, el colorido de los textiles y de las calles, la algarabía y la alegría de sus pueblos, se revelaron en el alma colorida de su paleta y en la riqueza diversa de sus texturas. Caracterizada por su aparente sencillez, poco a poco fue surgiendo un universo de texturas, personajes y temáticas que se convirtieron en el sello que hace tan peculiar y original el arte de Kiki. En los años noventa unos amigos estadounidenses que conocían la obra de Kiki le propusieron la creación de una linea de productos con su arte para comercializarse en los Estados Unidos. La linea pronto tuvo éxito y permitió a la artista dar a conocer su trabajo en otros países como Japón y al mismo tiempo, generar una forma de comercializar su obra haciéndola accesible a mercados y consumidores diversos. Años después nacería gracias a aquella apuesta Kikimundo. Desde sus inicios, la narrativa siempre ha estado presente en su obra plástica, a través de frases y titulos que acompañan sus pinturas, Kiki crea mensajes que enfatizan el sentido de sus creaciones y que se convierten en potentes vehículos de comunicación. A menudo también algunos de sus cuadros han dado pié a la creación de series e historias que se han convertido en cuentos y libros. Hace unos años Kiki regresó a su trabajo como terapeuta, esta experiencia de contacto con las problemáticas de las personas y el enterarse de que sufría un padecimiento degenerativo de la vista incurable, la impulsaron a la creación de una obra aún más comprometida. La violencia hacia las mujeres, el apoyo a personas con discapacidad, el cuidado del medio ambiente, los valores éticos y los derechos de niños y adolescentes se convirtieron en algunas de las temáticas presentes en su trabajo artístico y social. Hoy en día, apesar de las dificultades que enfreta debido a su padecimiento, Kiki sigue realizando ilustraciones y collages. Con el apoyo y la inspiración de iniciativas propias y de otras personas, sus imágenes y mensajes continúan llegando a nuevos contextos y personas, a través de la realización de murales de gran formato en espacios públicos y de la creación de materiales didácticos a disposición de centros educativos, de formación y de sencibilización, su obra se ha convertido en un instrumento de cambio y transformación social. Kiki es también parte activa de diversos grupos de apoyo, colaboración y desarrollo de propuestas sociales y comunitarias que hacen hoy de Kikimundo una empresa con compromiso social y un semillero creativo y productivo que beneficia a diversos grupos y comunidades. Más allá de los temas que aborda su obra y de los recursos estéticos que emplea, el arte de Kiki es un canto a la vida, una invitación para percibir el mundo con esperanza, para romper las fronteras impuestas por el racismo, el clacismo, la violencia y el temor e ir a la búsqueda de un mundo más justo y solidario, un mundo donde quepan muchos mundos. ENGLISH//

Was born and grew up in the city of Hamburg in Germany were she finished her university studies in Psychology. Later in her life, though different courses, she continued her formation as a psychotherapist and immersed her self into budism and meditation. In 1977, with the news of a family inheritance, and motivated by seeing the world, Kiki decided to make a trip to Mexico with the company of a friend. After being in a lot of mexican cities and places in the north of the country, they started to go south with the objective to get to Guatemala. Very close to the border with Guatemala, they decided to make a stop in San Cristobal de Las Casas, a little colonial town, lost in the high mountains of Chiapas, she wrote: ´´Since my first day in Mexico, i knew i would be faced to question everything i had learned, felt and thought in Germany, that this country would force me to revaluate everything i knew till then. I did not know at that time, how much Mexico would reshape my life´´. She did not imagine back then that stop in her trip would change her life. In San Cristobal she met Gabriel Suárez, a mexican photographer who had arrived to town a few years before, that encounter was decisive: ‘’Within the fire works and the effusive patriotic celebrations of Mexican Independency, the 15th of September, i met my future husband, and all my current plans fell apart’’. Kiki and Gabriel soon got married. With the barrier of language, and without possibilities of practicing her profession in her new home, Kiki started painting as a way to pass time, without imagining it would become her greatest passion. A few years later, they got three kids, and they had started a project, which would later become an important stone in the cultural history of that place, and named it ‘’La Galería’’. It was a Caffe-Bar with Restaurant and a store with an Art Gallery, which soon became the meeting point for investigators, archeologists, writers, artists and all kind of travellers from many nationalities and personalities, and also the local people, which for the first time had a place to meet and interact with each other. Kiki´s art started to flourish with narrative resources and styles, many times autobiographic but intimate and universal with her different topics. She transformed daily life with plastic experimentation to create elements of constant search. Techniques such as copper engraving, weaving, collage, water and acrylic colours, started to be common resources in the creation of her art. Mexican Culture also had a fundamental part in her creations, the colourful and diverse fabrics made by the native locals, the streets, the mess and the joy of the towns in Mexico, had its revolution in the colourful soul of her palette, same way as in the diversity of her textures. Characterised by its apparent simple style, her art started to create a universe of textures, characters and themes which became the soul of what makes kiki´s art so peculiar and original. In the nineties some friends offered her to create a line of selected products with her art printed on them, with the objective to commercialise it in the United States. The line had quick success, and opened a lot of doors for her art to reach more people, and also sell it in a more accessible way to reach other markets. Thanks to this approach, several years after, Kiki and his Son, Daniel, created ‘’Kikimundo’’. Since her beginnings narrative had always been present in her art, through little texts and tittles it has kept constant company to her paintings. Kiki creates messages, which emphasise the meaning of her creations and transform it in strong vehicles of communication. Its common that a single picture serves as inspiration to create many stories which have ended making several books. A few years ago, Kiki started to work as a psychotherapist, and the experience of being in contact with the many problems of people and finding out she suffered from a degenerative eye disease which has no treatment, pushed her to create something with more compromise. Violence against women, support to people with disabilities, taking care of the environment, promoting ethic values and children´s rights, all became some of the themes present in her artistic and social work.

SAN CRISTÓBAL ERA UNA PELÍCULA SURREALISTA  - San Cristóbal era como una película surrealista cuando llegué.   Uno de lo...
13/06/2026

SAN CRISTÓBAL ERA UNA PELÍCULA SURREALISTA - San Cristóbal era como una película surrealista cuando llegué.
Uno de los personajes que conocí entonces fue Ezequiel Robles, cuya obra, en 2025, se expuso en la Galería de Kikimundo. Durante las fiestas algo alocadas en casa de Gabriel —fiestas frecuentes y muchas veces espontáneas, porque ya no existía una discoteca—, Ezequiel de repente se apartaba y pintaba cuadros abstractos, coloridos y muy bellos. Un tiempo andaba con mi amiga suiza Kristin. Luego nos perdimos por caminos de vida diferentes y, desgraciadamente, él dejó de pintar. Solo retomó la pintura en los últimos años de su vida - según me platicaron sus hijos en la inauguración de su exposición posthuma - hasta su muerte en 2023.
Al inicio de mi estancia en estas tierras, también visité el rancho que ahora llaman Rancho Elar. Hace unos doce años fue invadido y, en un abrir y cerrar de ojos, los invasores talaron mil árboles, muchos de ellos viejos y preciosos robles. Allí vivía la pintora Flora Edwards, de quien dicen que es prima de la reina Isabel de Inglaterra, aunque no sé si eso sea verdad.
Todos conocían a la extravagante Flora Edwards. Había llegado a la ciudad con su esposo estadounidense, Richard. Tenían un estudio de grabación en Nueva York donde trabajaban con celebridades como los Rolling Stones. Pero cuando yo llegué, Flora ya no vivía con Richard. Estaba sola, tenía un hijo muy güero, de Richard, y otro moreno.. no de Richard y probablemente por eso Richard se había regresado a Nueva York.
En su hermoso rancho había construido una capilla, dónde los indígenas, especialmente de Zinacantán, venían a rezar y cantar. Cada junio organizaba una gran fiesta; la capilla se llenaba de flores, de músicos tradicionales con sus melodías de trance, se quemaba copal y la atmósfera era bella, muy espiritual y emocionante. Todo fluía, incluso el pox.
Flora, en su momento, se convirtió al Islám, se desapareció un buen rato y, cuando regresó a estas tierras, me contó que se había vestido de hombre y había llegado hasta La Meca. Después se fue a vivir a Estados Unidos, por lo que su bello rancho quedó abandonado y fue invadido. Su hijo güero, Virgilio, cuando ocurrió la invasión, dejó su vida acomodada en Nueva York para luchar por el rancho y logró recuperarlo. Hoy Flora vive con él y su familia allí. Ya nunca la veo. No sé si sigue siendo musulmana. Sigue publicando bellas obras en su portal de Facebook y, allí, de vez en cuando, me la encuentro: ya una señora octogenaria.
Flora era y sigue siendo una excelente pintora. En el Museo Na Bolom, aún, existe un mural que pintó antes de la muerte de Trudy Duby.
En aquellos años, en las numerosas fiestas en casa de Gabriel o en el restaurante La Cabaña de Francisco y Celia Álvarez, conocí por primera vez a Francesco Pellizzi. Él vivía en el Rancho Pellizzi, cerca del Peje de Oro, en una enorme y antigua casona que pertenecía al Viejo Molino. Años después —tras el levantamiento zapatista—, también fue invadida por diferentes grupos y hoy casi no queda nada de esa preciosa propiedad. Tampoco ya casi no queda ni un árbol. Esto de que un indígena no corta una planta sin anteriormente pedir permiso, se me hace un mito romántico de los europeos. Aquí veo que la mayoría de las personas – indígenas, mestizos y blancos – cortan cualquier árbol en un dos por tres sin detenerse ni un segundo.
En los años ochenta y principios de los noventa, mi amiga, la pintora Christel Becker, vivía allí, en el Antiguo Molino, con su esposo, sus perros y gatos, y estaba creando allí el jardín más bello de la zona. Pero una noche también a ella la corrieron. Dejó muchas de sus pertenencias atrás y se fue, con esposo, perros, gatos, colores y pinceles, a vivir un tiempo en Honduras. Luego regresó sin esposo, adquirió nuevos perros y gatos, y eso fue hace décadas. Sigue pintando y creando bellísimos jardines, aunque ahora más pequeños.
Dicen que Francesco Pellizzi, cuando compró esas tierras en El Antiguo Molino, las encontró vacías de árboles y él solo reforestó todo el bosque que yo conocí cuando llegué. Era tan precioso el bosque que allí se escondían hadas y duendes.
Había —o hay— un bello camino que pasaba por el Antiguo Molino y llevaba al río, hasta una cueva donde éste nace. Caminé incontables veces por ahí con mis amigas, entre borregos, hongos y hierbas, rodeadas de montañas. Parecía que en cualquier momento íbamos a ver un hada o un duende. ¡Casi llegamos a verlos!
Pero esas tierras, aunque fueron declaradas Parque de la Reserva de la ciudad, La Reserva Gertrude Duby, también han sido invadidas. La ciudad no defendió su parque. Francesco perdió su rancho y murió en Nueva York. Ya casi no hay bosque, el río parece una cloaca y en la zona se disputan el control distintos grupos de narcotraficantes.
¡Ay, qué bien hace recordar viejos tiempos!

1001 recuerdos: si quieres leer todos:  están en el libro EL VIAJE A SAN CRISTÓBAL, publicado digitalmente por Laia Editora en Argentina. Si te interesa: escríbeme y con gusto te lo mando - sin costo - en PDF!!!

Foto: el San Cristóbal de antes, por Marces Jacobson

11/06/2026
En este Julio serán 47 años que cada mes, cada mes y medio, exponemos el arte de diferentes artistas en el espacio de la...
10/06/2026

En este Julio serán 47 años que cada mes, cada mes y medio, exponemos el arte de diferentes artistas en el espacio de la galería de Kikimundo. Lo hacemos desde el principio por pura pasión por el arte. Me encanta que sigue funcionando la galería. Me siguen hablando artistas nacionales y internacionales que quieren usar este bello espacio para mostrar su trabajo al Mundo . Aún si no compras arte: ven a disfrutar arte en este espacio que es parte de la casa más antigua de San Cristóbal. Mirar arte nos nutre el alma, es comida espiritual. TE INVITAMOS EL PRÓXIMO SÁBADO 13 de junio A la exposición de BRUXA ROLON en La Galeria de Kikimundo, Hidalgo 3 - TOD@s bienvenid@s!!!

09/06/2026

Hoy cerramos la exposición de Jeannette Matamoros en La Galeria de Kikimundo que junto una buena suma para apoyar a las madres buscadoras. Estamos muy contentas.

08/06/2026

Hola, soy Giovana, mi papá sabe que soy muy curiosa y creativa y me trajo aquí a Kikimundo. Y sinceramente estoy impresionada de los dibujos bonitos. Los llaveros, la ropa todo es tan bonito.

una carta que Giovana me dejó en mi buzón en Kikimundo, y que agradezco muchísimo 🙂 🙂 :)

KRISTIN Y ANNETTE - Gabriel rentaba el espacio de su discoteca a su primo, quien también rentaba la casa y, de alguna ma...
07/06/2026

KRISTIN Y ANNETTE - Gabriel rentaba el espacio de su discoteca a su primo, quien también rentaba la casa y, de alguna manera, se metió en un lío financiero con ella. Para evitar que su primo terminara en la cárcel, Gabriel prefirió cerrar El Club. Eso nos dejó sin ingresos. Tanto así, que teníamos que barrer debajo de los muebles para encontrar algunas monedas perdidas de uno o cinco pesos. Si mal no recuerdo, con cinco pesos podíamos comprar un kilo de tortillas y, aún, nos alcanzaba para una botella de miel. Esa fue, básicamente, nuestra dieta diaria por un tiempecito.
A veces no teníamos dinero para comprar un cilindro de gas y prender el boiler, así que no podíamos bañarnos con agua caliente. Pero alguien siempre nos invitaba a los famosos baños de v***r, a veces Luis o Rafael, El Mu**to. Fue una experiencia increíble. No conocía este tipo de baños, solo el sauna. Era toda una terapia relajante. Solo que, en vez de un calor seco, aquí todo era humedad y v***r, algo parecido a los temazcales mayas ancestrales.
En ese tiempo, en el mercado vendían collares baratos y muy coloridos y, como la hippie que era, me compré un montón. Un día, sin pensarlo mucho, los llevé puestos al cuarto de v***r. De repente, sentí algo extraño bajando por mi garganta: ¡eran los collares! Resultó que estaban hechos de pasta y, con el calor y la humedad, se habían derretido. Nunca me había dado cuenta de qué estaban hechos hasta ese momento.
Por estos tiempos invité a dos suizas viajeras, Kristin y Annette, a quedarse en nuestra casa. Así no me sentía tan sola ni tan perdida en este nuevo mundo, dónde apenas aprendía a hablar el idioma. Eran mochileras, hippies, como yo.
Ya había tenido mi experiencia con los collares de pasta pintada y no tenía dinero para comprarme joyería cara, así que Kristin, Annette y yo nos pusimos creativas: compramos un montón de frijoles de diferentes colores en el mercado y los usamos para hacernos collares. Pero llegó un día en que ya no podíamos soportar más las tortillas con miel. Así que tomamos todos nuestros collares de frijoles, los hervimos y Gabriel nos preparó con ellos toda una fabada mexicana.
Creo que los baños de v***r ya no existen y hace mucho. Los collares de pasta pintada tampoco. Un kilo de tortilla ahora cuesta un montón más que en este entonces, hoy me pongo pocos collares, pero de repente, Gabriel sigue preparando deliciosos frijoles, aunque hoy, ya no tengo que buscar monedas de pesos bajo los muebles y – si de repente encuentro alguna – ¡ya no se compra casi nada con eso!

1001 recuerdos: si quieres leer todos:  están en mi libro EL VIAJE A SAN CRISTOBAL, publicado digitalmente por Laia Escritora en Buenos Aires. D i te interesa: escríbeme y con gusto te lo mando - sin costo - en PDF!!!

Foto: yo cuando llegue a San Cristóbal en 1977 🙂

Laia Editora Kikimundo Kiki Suárez

EL CHARRO NEGRO - Se decía en el pueblo entonces que en la casa de La Galería había un fantasma, el charro negro. Es la ...
06/06/2026

EL CHARRO NEGRO - Se decía en el pueblo entonces que en la casa de La Galería había un fantasma, el charro negro. Es la casa más antigua de la ciudad y probablemente en América después de la conquista o una de las más antiguas. Y el velador, Don Gustavo, que trabajaba con nosotr@s en estos años, juraba que las muñecas que ponía en mis cuadros, en las noches se movían y eso eran juegos del famoso Charro Negro. Y si, pasaban cosas: se cerraba la llave del tinaco aunque era sumamente difícil llegar ... hace unos años en la cocina, ya moderna y hasta con cámaras en vez de velador! - se prenden todas las llamas en todas las estufas a las 4 de la malana y en la grabación se ve una sombra pasar! Hasta Julian entonces se tuvo que acordar del Charro Negro! Yo no creo en fantásmas pero espero que nunca me aparezca, porque me moriría de pánico!!!

Imagen: El Charro Negro Kikichueco segun YO!!!! 🙂

LA SANTA SATANICA HA SIDO UN FANTASMA EN MI VIDA  - Yo me llamo Irene y me gusta; significa “la pacífica” en griego, y e...
06/06/2026

LA SANTA SATANICA HA SIDO UN FANTASMA EN MI VIDA - Yo me llamo Irene y me gusta; significa “la pacífica” en griego, y eso es lo que quiero ser. Pero Irene también suena serio; para mí, es verde o azul, soy yo: la mujer serena, profunda, y también depresiva. Irene es la intelectual que busca y no encuentra sentido, que piensa que esta es una creación fallida. - Kiki es la otra, el nombre de cariño que me dieron desde pequeña en mi familia y que retomé en México cuando empecé a pintar. Kiki es mi nombre de artista. Kiki es la que baila, ríe, perdona y juega. Pensándolo bien, tal vez Irene solo ha sobrevivido porque Kiki desde hace casi siempre - desde Alemania y aqui - le da la mano?????
Un poco después de haber escrito esto, encontré la la historia de la santa irene de Atenas. Fue una regidora y la hicieron santa porque reconstituyó ritos que habían sido prohibidos en la iglesia ortodoxa griega. Pero cuando su hijo quiso tomar el poder, lo mandó a cegar - Si: a quitarle sus ojos!!!!! y el poco después murió de sus heridas. Eso le posibilitó a ella seguir como reina única.
por muchos años más. La santa irene fue una satánica en realidad. Esto leí hace poco en un libro de Rosa Montero. Al saber esta historia, me gustaría quitarme el nombre irene, pero de por sí, casi no lo uso, así que no todas las santas son santas e - irónicamente - hoy sufro de perder la vista. No es mi madre, es la vida que me quita mis ojos. Seguramente mis papás no tenían ni idea de esta historia. Pero recuerdo que mi mamá mucho se enojaba conmigo de chiquita y entonces no me decía Kiki me decía irene y me decía que yo era un cocido del Satanás y esto pensando ahorita en esta conexión me da escalofríos. Parece que la santa irene satánica, ha un fantasma en mi vida. Así que mejor me quedo Kiki eternamente.

Foto: la Santa Irene Satanica con su esposo Gabriel

Dicen que rico no es quien más tiene, sino quien menos necesita. Siempre me ha gustado ese dicho. No he sufrido mucha ca...
06/06/2026

Dicen que rico no es quien más tiene, sino quien menos necesita. Siempre me ha gustado ese dicho. No he sufrido mucha carencia de cosas básicas en mi vida, pero cada 6 meses reviso mis armarios y cajones, y todo lo que no he usado en ese tiempo lo junto y lo regalo. Así me siento más ligera. Y se siente más rico caminar por la vida con menos peso encima. Hablando de sobrepeso y gordura, también he sentido a lo largo de mi vida que ese dicho aplica. A veces traté de curar mis corazones rotos con comida. Una vez mi corazón estaba tan roto que no podía dejar de comer. Tenía 18 años y subí 10 kilos en un mes. Me había dado cuenta de que no amaba a mi novio, y cuando se lo dije, me amenazó con suicidarse. La comida era mi única salida. Finalmente, esa situación se resolvió y regrese a porciones normales de comida….Hoy me gustaría andar con 10 kilos menos. Y conforme he envejecido, ha sido mucho, muchísimo más difícil soltar esos kilos. Camino, nado, hago bastante ejercicio, pero no bajo de peso. He reducido el azúcar, las grasas y la cantidad de comida en general, pero bajo un kilo en cinco meses. Me imagino que también influye la genética. Si veo fotos, tengo el cuerpo de mi papá y de mi abuela. Uno de mis hijos también tiene ese cuerpo. Estoy bien, me quiero, y me visto con huipiles de mujeres mayas en los que me gusto y me siento comoda. Y sí, cuando logro bajar un kilo en cinco meses o dos en un año, me siento un poco mejor. No por estética, sino porque puedo andar con más ligereza.

Imagen: por Kiki

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