20/01/2024
¿Cómo funciona el cerebro en los espacios?
Cuando caminamos o nos movemos en un espacio, el cerebro no se limita simplemente a recolectar la información que el ojo y otros sentidos le pasan, sino que actúa como un "anticipador", es decir, en función del entorno que lo rodea, nuestro cerebro es capaz de transmitirnos no sólo datos visibles, sino también sentimientos, tanto positivos como negativos y muchos otros tipos de percepciones.
Pensamos en una sensación de incomodidad, en habitaciones con techos demasiado bajos o poco iluminados, o en la agradable sensación de entrar en un ambiente con grandes ventanales y con un jardín interior en el centro de la habitación.
No hay guías, sin embargo, los espacios en los que todos los días y en cada fase de nuestra vida pasamos la mayor parte de nuestro tiempo tienen una responsabilidad muy importante en la formación de nuestra persona. Tanto a corto plazo (durante el día) como a largo plazo (por ejemplo una escuela).
La neuroarquitectura es un campo emergente que estudia la relación entre la arquitectura y el cerebro humano. Un espacio bien diseñado no sólo se trata de una cuestión estética, sino que también influye en nuestro bienestar emocional y físico.
Los espacios que nos rodean pueden afectar nuestro estado de ánimo, nuestra productividad y nuestra capacidad para aprender. Por lo tanto, es importante pensar en el equilibrio espacial y emocional al diseñar cualquier ambiente. Podemos aprender mucho de la forma en que nuestros cerebros interactúan con el espacio, y aplicar ese conocimiento para crear espacios que fomenten el bienestar y la calidad de vida.
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