09/05/2026
"El Hilo que Teje Nuestra Identidad: Artesanía Ngäbe Mary Sarita"
Mis primeros recuerdos huelen a tierra mojada y a la dulce promesa de una nagua nueva. La imagen de mi madre, mi primera maestra, se alza bajo nuestra humilde casa de penca y palos. No teníamos mesa, solo camas de palitos, pero eso nunca detuvo su arte. Allí, en el suelo o sobre un petate de penca , sentada pacientemente bajo nuestro techo natural y en medio del bosque donde solo se escuchaban la brisas y cantos de las aves y el sonar de las quebradas, sus manos expertas transformaban la tela que Papá traía con tanto esfuerzo.
Con una aguja y una devoción infinita, mi madre daba vida a la nagua: el vestido sagrado de la mujer Ngäbe, compañera de cada día y guardiana de nuestras fiestas. El pedacito de tela que le sobraba de cada corte era siempre para mí, mi primer lienzo, mi conexión inicial con un arte que llevaba la herencia en cada fibra.
Apenas con ocho años, la nagua nueva era mi mayor anhelo. A los nueve, con el impulso de mi madre y el corazón lleno de orgullo, cosí mi primera pieza, con sus listas vibrantes, un diseño que era ya un manifiesto de mi identidad
Pero esa identidad, forjada entre hilos y sueños, también enfrentaría la dureza del camino.
Dos horas diarias a la escuela, con la humedad y el lodo calando mi vestido y las palabras hirientes de discriminación por mis compañeros cuando llegaba al salón de clase intentando apagar mi espíritu. Sin chanclas y con una nagua de mantasucia ,la crueldad era una constante. Y la maestra su oido ensordecida ... esta historia continua...
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