30/08/2026
🇵🇷🇩🇴 EUGENIO MARÍA DE HOSTOS EN SUS ÚLTIMOS AÑOS ❤️🩹
El 6 de enero de 1900, Eugenio María de Hostos regresó a la República Dominicana. Volvía a un país donde ya había dejado huella en la educación y no tardó en retomar esa labor. Asumió la Dirección de la Escuela Normal y poco después fue nombrado Inspector General de Enseñanza.
Volvió a recorrer el país. Visitó pueblos, examinó escuelas, reunió a padres, maestros y autoridades, diseñó programas y promovió escuelas para maestros, comercio y agricultura. En una de aquellas inspecciones por Macorís del Este, Sánchez y La Vega, viajaron con él sus hijos Adolfo y Filipo. De ese trabajo surgió una nueva Ley General de Enseñanza Pública, preparada para el Congreso dominicano en 1901.
Sin embargo, Puerto Rico seguía ocupando buena parte de sus preocupaciones…
Cuando comenzó la Ley Foraker (1900) en Puerto Rico, Hostos recomendó reclamar que los servicios públicos quedaran en manos de los nativos, que el gobierno local pudiera hacer sus propias leyes, que Puerto Rico no fuera arrastrado a las guerras de Estados Unidos, que se reconociera una ciudadanía puertorriqueña y que se hiciera un plebiscito.
Siguió escribiendo para La Correspondencia de Puerto Rico y defendiendo la independencia de Puerto Rico y la Confederación de las Antillas.
Para 1902, su salud comenzó a complicarse. Se retiró a la estancia Las Marías (RD), pero no logró recuperarse. Una fiebre infecciosa agravó su estado.
El 11 de agosto de 1903, Hostos estaba agotado. A su alrededor permanecían su esposa, sus hijos, médicos y discípulos. Aquella noche alguien comentó algo sobre el estado del mar. Hostos pidió: “Déjenmelo ver…” El doctor Francisco Henríquez y Carvajal mandó abrir las puertas y ventanas que daban hacia el mar y ayudó a incorporarlo para que pudiera verlo.
En 1985, por decreto del presidente Salvador Jorge Blanco, sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional de la República Dominicana. Su urna fue cubierta con las banderas de Puerto Rico y República Dominicana. Queda pendiente su última voluntad: que sus restos permanecieran en Santo Domingo hasta el día en que Puerto Rico fuera libre e independiente.