En los años 70 llega un hombre llamado Fernando Llort a un pequeño pueblo en las montañas de Chalatenango en El Salvador. Su sueño: Pintar, expresar sus sentimientos y plasmar sus raíces mayas y su cultura en lienzos. Sus primeras obras fueron en Semillas de Copinol, idea que surgió cuando observó a un niño raspando estas semillas y se dió cuenta que al hacerlo quedaba una superficie lisa y que se
asemejaba a un cuadro. Don Fernando, como lo conoce la gente palmeña, comenzó a enseñarle a las personas de este lugar a dibujar, pintar y crear con el fin de transmitir sus talentos y brindar una oportunidad de trabajo y dar una identidad cultural al Pueblo, una que reflejara la cultura salvadoreña en base a sus raíces. Así nació la Cooperativa "La Semilla de Dios", base que da el nombre a nuestra institución, fundada una decada después, en 1985 en San Salvador.