09/06/2026
¿Por qué regalamos flores… si sabemos que algún día van a morir?
Quizás porque ahí está precisamente su belleza.
Una flor nunca promete quedarse para siempre. Nace, florece, perfuma un instante y, poco a poco, se despide. Es efímera… como muchas de las cosas más bonitas de la vida.
Regalamos flores porque a veces no existen palabras suficientes para decir te quiero, te extraño, perdóname, gracias o nunca te voy a olvidar.
Y qué curioso… gastamos dinero en algo que sabemos que no durará, pero que durante unos días puede llenar una habitación de color, de perfume y de recuerdos.
Tal vez eso nos enseñan las flores: que no todo lo valioso tiene que ser eterno.
Hay momentos que duran segundos y se quedan toda una vida. Hay personas que pasan por nuestro camino y dejan una huella para siempre. Y hay flores que se marchitan… pero el sentimiento con el que fueron entregadas puede permanecer intacto.
Por eso regalamos flores.
No para detener el tiempo.
Sino para decirle a alguien:
“Sé que este momento no durará para siempre… pero quiero hacerlo hermoso mientras exista.” 🌹