09/04/2026
Y llegará el momento…🥲🦋
Y llegará el momento en que tendrás que sentarte a comer sola.
No importa cuántos hijos hayas tenido: tres, cuatro, cinco, seis… una docena.
Porque los hijos crecen, hacen su vida, tienen sus propias familias, sus responsabilidades y sus propios horarios. Y un día, casi sin darte cuenta, la casa se queda en silencio… y aquella mesa que antes estaba llena de voces, risas y prisas, comienza a tener una sola silla ocupada.
La tuya.
Y ahí entenderás que hay una compañía que nunca te abandona: tú misma.
La soledad puede doler, sí… pero también puede enseñarte a conocerte, a escucharte y a descubrir que puedes estar contigo sin sentir que te falta el mundo entero.
Lee un libro.
Abre la Biblia.
Escucha una canción.
Haz una llamada.
Prepara tu comida favorita.
Sal a caminar.
Mira por la ventana y agradece que sigues aquí.
Porque aunque los hijos se vayan, aunque las personas cambien y aunque algunas compañías desaparezcan, tú seguirás teniendo que vivir contigo todos los días de tu vida.
Por eso, aprende desde ahora a quererte.
A cuidarte.
A consentirte.
A no esperar que alguien venga a llenar tus silencios.
Quiérete tú.
Elígete tú.
Cuídate tú.
Siempre tú… y después tú.
No porque nadie te quiera, sino porque nadie puede ocupar el lugar que tú misma debes darte en tu propia vida.
Y cuando llegue ese día en que estés sola frente a tu plato, que no sea tristeza lo que sientas…
Que puedas sonreír y decir:
“Estoy sola, pero estoy conmigo.
Y mientras me tenga a mí, nunca estaré completamente sola.” ❤️