13/09/2026
Mirando la última historia que subí hace un rato, esa foto del atardecer con el cielo en llamas, y de fondo las notas de Dust in the wind en acústico, me di cuenta que a veces siento que llevo tanto adentro, que ya no se como contenerlo todo.
Suelo bromear con los mil geminianos que me habitan y una amiga me dice que soy como una Mamushka rusa, mil capas una dentro de otra.
Curiosamente, en las ultimas semanas, en varias conversaciones random, con gente random que ni me conoce, pero con la que nos tomamos más de 15 minutos de charla "porque sí", porque se puso interesante, me ha hecho, más o menos, el mismo comentario: "pero mujer, ¿cuántas vidas viviste?"
A veces pienso que muchas. Que de verdad soy una mamushka. Que a mis geminianos los mojaron de más y se multiplicaron sin control, y si le sumo el ascendente, la luna y el resto de la carta, los planetas se han hecho la p**a fiesta conmigo.
Como sea, los años, además de batallas, me dieron curiosidad y una necesidad enorme de poder comprender (me) para no morir en el intento. Y aún así, siento que he mu**to mil veces y sí, vivido mil vidas. Y por momentos siento que todo eso no me cabe dentro.
La historia de hace un rato me hizo pensar en eso. Tres fotos. Tres instantes. Cuarenta minutos. El sol brillando mientras por delante el cielo se partía en una lluvia torrencial. Minutos después el arcoiris que nace. Dura hasta que termina de bajar el sol y le apaga las luces. Y entonces, alguien allá arriba parece querer incendiarlo todo. Y yo siento que algo adentro mio se desborda.
Porque durante esos 40 minutos, fuí ese contraste exacto del sol y la lluvia. La contradicción. Luego la calma, la ilusión, el despertar del arcoiris y la esperanza de recuperar los colores. Hasta que el sol toca la retirada y se va a lo grande, encendiendolo todo a su paso. Cerrando la función con el orgullo exultante de quien sabe que dió el mejor de los shows.
Y yo miro la foto y me doy cuenta que no se que hacer con todo eso que me provoca.
Intensidad. Que mala prensa tiene. Y sin embargo... dejame con la que me habita.
(Sigue en comentarios)