28/08/2026
En el Proyecto Cruz hubo muchos muebles que encontraron un nuevo lugar donde seguir acompañando a esta familia. Tal vez el retapizado de las butacas no sea lo más innovador, pero les resumo algunas de las ideas que me parecen más relevantes:
Cuando reformamos la estufa y le sumamos estantes de yeso a su nueva estructura, nos llamó la atención la madera del escritorio que estaba a su lado, hecho a medida años atrás. Era demasiado buena para descartarla. Con esa madera diseñé el mueble de la bacha del baño, con puerta abatible y cajones, porque nada de lo que veíamos en el mercado nos había cautivado.
Al rediseñar el dormitorio principal, el ropero en L tenía que salir de ahí: en su lugar fue el nuevo baño en suite. Pero era demasiado lindo, con una forma demasiado buena, como para descartarlo. Le modifiqué la profundidad y hoy recibe mochilas, gorros, sacos y carteras en la entrada, despojando de ese desorden visual que suele acumularse ni bien se abre la puerta de casa. El baúl que antes estaba a los pies de la cama lo sumamos ahí también, como pieza decorativa.
Las vigas del living nos encantaban, pero había que sacarlas para poner yeso en el techo y corregir algunas humedades. Retomamos una foto de inspiración que la clienta había compartido, y hoy esas mismas vigas, amuradas a la pared, acompañan la televisión.
El estilo de la cocina vieja también fue una decisión difícil de dejar atrás, así que lo continuamos en los muebles nuevos: una mezcla de lo nuevo con lo viejo que resultó espectacular.
El juego de dormitorio tampoco se reemplazó: se restauró, porque las mesas de luz y el cabecero eran un regalo de casamiento que esta familia quería conservar.
Siempre trato de reutilizar lo que se pueda, para no perder la impronta que la casa ya tiene. También es una forma de cuidar el presupuesto. Y lo nuevo entra sumando, hasta lograr ese gustito a hogar.
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