17/10/2026
Antes de los colchones se dormía sobre esteras. Y antes de los telares que todos imaginamos, ya se tejía con piedras.
El telar de piedras es una de las formas más antiguas de trabajar las fibras vegetales. Es muy sencillo: un travesaño de madera sobre dos patas, y de él cuelgan pares de cuerdas con una piedra atada en cada extremo. Se coloca un manojo de enea sobre el travesaño, se cruzan las piedras de un lado al otro y la cuerda abraza la fibra. Otro manojo, otro cruce. Fila a fila va saliendo la estera. Las piedras hacen de peso y, a la vez, guardan la cuerda.
Con este telar se tejieron durante siglos las esteras de enea (boga, en catalán) que había en muchísimas casas. Servían para dormir encima, como alfombra, para tapar puertas, separar estancias o aislar paredes y techos fríos. La enea crece en marismas y orillas de ríos, y tiene algo que pocos materiales tienen: aísla en invierno y es fresca en verano.
Llegaron los colchones, la moqueta y el plástico, y los telares de piedras desaparecieron de las casas. Con ellos, casi también el oficio. Hoy muy poca gente lo mantiene vivo. Uno de ellos es Joan Clop, de Mobles Ecologics, que trabaja la madera y las fibras vegetales desde la proximidad.
El 31 de octubre viene a Duduá a enseñarnos a tejer una estera de enea en telar de piedras. En un día te llevas tu propia estera de 68 x 90 cm, o cuatro salvamanteles. No hace falta experiencia, solo ganas de trabajar con las manos y con un material vivo.
Taller de estera de enea en Barcelona, en Duduá (Gràcia). Información y plazas en el enlace de la bio.